PLAY NOW

¡Películas! ¡Videojuegos! ¡Más películas! (Análisis y cosas así)

NIGHTCRAWLER

Nightcrawler

Sátira

  1. f.Composición poética u otro escrito cuyo objeto es censurar acremente o poner en ridículo a alguien o algo.
  2. 2.Discurso o dicho agudo, picante y mordaz, dirigido a este mismo fin.

Hay pocos géneros más difíciles que la sátira. Intentar ridiculizar un aspecto de la realidad a través de la exageración requiere controlar el tono hasta el más mínimo detalle, encontrar la comedia, lo excesivo y absurdo, en la propia realidad, lo que es mucho más fácil de decir que de hacer. En ese sentido, es un género que comparte muchas limitaciones con el documental, porque requiere crear estrictamente en base a la realidad.

Nightcrawler, debut en la dirección de Dan Gilroy (hermano del también guionista y director Tony Gilroy) y vehículo para el lucimiento de Jake Gyllenhaal, parte de una premisa con gran potencial para la sátira: Louis Bloom, un sociópata desempleado, descubre que puede ganar dinero grabando imágenes de accidentes y sucesos para luego venderlas a las cadenas de televisión de Los Ángeles, ávidas de imágenes fuertes con las que enganchar al espectador.

Que Bloom es un sociópata es algo que la película deja claro desde el primer momento. Su forma de hablar, como si se tratase de un robot que hubiera asimilado cientos de manuales empresariales, y su rostro macilento, casi cadavérico, son un fuerte indicativo, pero su comportamiento no da lugar a dudas: Louis Bloom no tiene el más mínimo remordimiento o vestigio de moralidad; es un depredador y, tarde o temprano, todos se convierten en sus presas.

Ese depredador es nuestro guía de Los Ángeles, una urbe tan deshumanizada que parece habitada por vehículos más que seres humanos, tan inmensa y caótica que siempre hay alguien muriendo en alguna parte. La noche, planteada estéticamente de forma muy similar a la de Collateral (Michael Mann, 2004), es el territorio de caza de Bloom, una noche inquieta, siempre iluminada, siempre en movimiento. Al igual que en Collateral (con la que Nightcrawler también comparte músico, el siempre interesante James Newton Howard), Los Ángeles parece aquí, más que una urbe poliédrica pero cohesionada, un retablo de espacios independientes que, casi por azar, están geográficamente unidos; una ciudad en la que los exteriores son solo lo que hay entre cada edificio, en lugar de ser espacios válidos por sí mismos. En este sentido, el retrato de Gilroy está fuertemente anclado en la realidad de Los Ángeles, la ciudad en la que no se puede vivir sin coche. De la misma forma, los personajes que habitan la ciudad, aun siendo en muchos casos amorales o simplemente patéticos, están igual de anclados a la realidad, o al menos a una verosimilitud que trabaja en claves diferentes a las del protagonista.

Y así volvemos a Louis Bloom, ese depredador extremo, rodeado de gente amoral y vulgar, que vive en una ciudad desagradable pero vulgar. Ahí es donde Nightcrawler, a pesar de su buen hacer, naufraga: Louis Bloom es un esperpento, un personaje propio de una sátira, pero habita un mundo diseñado y mostrado desde las coordenadas de un thriller dramático. El choque entre esos dos tonos va erosionando la verosimilitud de la película, así que cuando Gilroy, en los últimos quince minutos, trata de introducir la sátira en todo su esplendor, que el mundo se vuelva como Louis Bloom, ya es demasiado tarde.

Usemos Network, la sátira de Sidney Lumet y Paddy Chayefsky sobre el mundo de la televisión, como ejemplo. La comparación entre estas dos películas (que comparten bastantes cosas) es interesante e ilustrativa de todo lo que falla en Nightcrawler. La película de Lumet es notablemente más exagerada que la de Gilroy y, sin embargo, resulta más verosímil y coherente. ¿Por qué? Porque controla el tono a la perfección, porque sus personajes son esperpénticos, pero también son humanos (o sea, son personajes complejos, poliédricos, como se puede ver en la discusión final entre William Holden y Faye Dunaway) y porque el mundo donde se desarrolla la historia de Network es igual de esperpéntico. Donde la película de Lumet va de lo particular (su trama, sus personajes) a lo general (el mundo de la televisión, la sociedad occidental), la película de Gilroy pretende ser una sátira de algo general (la sociedad de la información) pero acaba convirtiéndose solo en una sátira de Louis Bloom. Solo puedo considerar ese resultado como un fracaso, porque, ¿qué hay más inútil que ridiculizar algo que no existe?

Pablo López

Anuncios

Un comentario el “NIGHTCRAWLER

  1. joscarlosgmez
    25/07/2015

    Completamente de acuerdo. Buena atmósfera, buena planificación, buen montaje y Gyllenhaal esta soberbio, pero fracasa en el tono y en la carga conceptual simplista y plana. Bloom es un personaje monolítico sin la más mínima evolución y que parece aislado de su entorno porque es más extremó que aquel. De hecho, la mayoría de las veces la sociedad parece su víctima en vez de ser el una víctima de la sociedad.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en 10/02/2015 por en Cine y etiquetada con , , , , , , , .

Introduce tu dirección de email para recibir una notificación cada vez que se publique una entrada nueva.

A %d blogueros les gusta esto: