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EL NACIMIENTO DE UNA NACIÓN (2016)

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Es muy cierto que, más a menudo de lo que sería deseable, el ruido nos impide escuchar la melodía. Alrededor de El nacimiento de una nación, primera película como director de Nate Parker, ha habido mucho ruido. La base del proyecto, la historia real de Nat Turner, un esclavo que, en 1831, lideró una rebelión que terminó en masacre, ya tenía potencial para la polémica. A eso se sumó que Parker optó por titularla igual que el film de Griffith de 1915, famoso por su enorme importancia histórica pero también por sus componentes racistas. Cuando El nacimiento de una nación fue adquirida por un precio récord en el festival de Sundance, se empezó a hablar de ella como una firme candidata para los Oscar, y luego volvió a saltar la polémica cuando salió a la luz que Parker había sido acusado (y posteriormente absuelto) de violación en su época universitaria. Finalmente, El nacimiento de una nación se estrenó en Estados Unidos y, pese a todo el interés mediático, fue un importante fracaso de taquilla, tanto que la distribuidora optó por cancelar el estreno en muchos países. Entre todo el murmullo, la melodía de la película, el problema racial en Estados Unidos, pasó inadvertida.

Ahora que el ruido ha desaparecido, podemos observar con calma la película y tratar de descubrir si esa melodía tenía algún interés. Para ello, debemos plantearnos una sencilla pregunta: ¿para qué contamos historias del pasado? De la misma forma que la historia no sirve (solo) para detallar los eventos del pasado, sino que su propósito principal es el de entender el presente a la luz de esos eventos, el cine histórico también debería ser capaz de vincular pasado y presente, lo que fue y lo que es.

En lo que respecta a hablar del pasado, El nacimiento de una nación hace un buen trabajo. La película muestra de forma clara la vida de un esclavo negro en 1830, el sufrimiento y la humillación de que tu vida dependa de la “benevolencia” de un terrateniente que, en líneas generales, solía estar más preocupado por sacar a flote su granja y no hacer el ridículo en sociedad que por el bienestar de unos trabajadores que no tenían más derechos que el ganado. Parker ha estudiado el periodo histórico, procurando introducir las raíces africanas de los esclavos en la historia (algo no muy habitual, fuera del tópico recurso de los coros) y toda una serie de costumbres cotidianas que, aunque resulten un tanto anecdóticas, son interesantes.

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Pero, cuando llegamos al momento de responder a esa pregunta que antes mencionaba es cuando la película pierde el compás. A pesar de enunciar algunos temas interesantes, como el uso de la fe como herramienta de control, y de un evidente esfuerzo de ecuanimidad en el retrato de personajes y situaciones (Parker muestra el sufrimiento de los esclavos, pero también las dudas de su dueño, y no escatima en brutalidad a la hora de retratar el resultado de la revuelta de Nat), El nacimiento de una nación no logra evitar caer en la irrelevancia. Aquejada de una puesta en escena grandilocuente y efectista, llena de planos que no respiran o que son directamente ridículos (como el travelling in que ilustra a los recién casados extasiados mientras la cámara pasa entre ellos hasta encuadrar dos velas que forman un corazón), la película es incapaz de ser algo más que una trágica anécdota del pasado y, además, acaba por traicionar sus pequeños logros previos en un plano final con el que se intenta justificar lo sucedido en base a su (discutible) relevancia histórica.

El nacimiento de una nación es una película convencida de su propia importancia, que parece sentirse segura de que va a suponer un punto de inflexión (o, al menos, de reflexión) en lo que respecta al problema racial en Estados Unidos. Por desgracia, solo consigue quedarse en una revisión sureña de Braveheart (Mel Gibson, 1995), de la que hereda su ambición, su supuesta épica y, finalmente, su escaso alcance.

Pablo López


EL NACIMIENTO DE UNA NACIÓN (THE BIRTH OF A NATION, E.E.U.U., 2016)

Dirección: Nate Parker/ Guion: Nate Parker/ Montaje: Steven Rosenblum/ Fotografía: Elliot Davis/ Diseño de producción: Geoffrey Kirkland/ Música: Henry Jackman/ Producción: Jason Michael Berman, Aaron L. Gilbert, Preston L. Holmes, Nate Parker y Kevin Turen/ Reparto: Nate Parker, Armie Hammer, Penelope Ann Miller, Jackie Earle Haley, Colman Domingo…

También podéis encontrar este texto en Planeta Claqueta.

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Esta entrada fue publicada en 16/02/2017 por en Cine y etiquetada con , .

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